Eso es lo que me queda... Un vacío imposible de llenar de ninguna manera.
Una voluntad rota, un futuro roto. Sueños rotos, esperanzas rotas.
Nada.
En la sala de espera por tiempo indefinido, hasta que alguien o algo venga y apague las luces.
Espero que mas pronto que tarde.
Tengo ganas de fumarme un pitillo, ¿sabéis? Ahora ya no importan demasiado los riesgos cardiovasculares o el cáncer. Lastima del dolor, pero bueno... Lo que deseamos de verdad siempre cuesta de conseguir. ¡Bah! De todas formas no te ha quedado ni para tabaco...
Eso estaría bien, podría dedicarme a recoger colillas por la calle, como La tonta del bote. Sería la monda. Creo que lo haré.
Ojalá todo esto fuera mas fácil de alguna manera. No se...
Cuando dejamos nuestro piso, ahí hubiera sido el momento perfecto. Buena altura, vistas inmejorables. Te pillas un ciego y te lanzas como esos tipos de la Quebrada, imitando al Cristo de Corcovado. Lastima de la esperanza. Hubiera sido el momento perfecto.
No creáis que no lo pensé...
En realidad yo soy el único culpable de todo esto. Tendría que haber hecho mas. No se cómo, ni qué, pero tendría que haberlo sabido, haber encontrado la solución cuando aún estaba a tiempo.
La vida te ha vencido, chaval. Acéptalo de una vez.
Pues sí, me ha vencido. Ya no doy mas de mi. Se acabó, the end, good bye, au fiedersen, ciao, dasvidania... Adiós.
A ver lo que aguantamos en vuelo sin motor antes del aterrizaje final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
La verdad es algo muy bonito.