Un hombre no es más que un hombre.
Un jinete solitario pasando su tiempo
de la mejor manera que puede, lo mejor que puede.
Demasiadas opciones, demasiados dulces que probar.
Juega sus cartas según le llegan.
Lo siguiente que sabe es que el propósito de su vida
es desperdiciado según sople el viento,
y así es como crece el árbol.
No importa a dónde elija viajar,
un jinete solitario despierta cada alborada
y sabe que debe ir a donde debe ir.
Su destino se decidió el día que nació..."
Saborear el cielo durante un instante.
y luego desvanecerse en el ocaso...
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La verdad es algo muy bonito.