Y sencillamente lo acepto. Respiro hondo y me digo: "Bueno, nadie vive para siempre."
Y me echo hacía atrás en la butaca, mirando hacia arriba. Como si lo que queda aquí todavía de mi ya no existiera. Solo el blanco del techo, volviéndose infinito en mis cascadas retinas...
Algunas veces, si...
Sin lágrimas.
La realidad es que sigo aquí, cumpliendo condena. Acepto el castigo, tengo que hacerlo, no me queda otra. Pero... bueno, no siempre consigo quedarme en blanco...
No siempre es como si ya no estuviera. Eso es lo malo...
Lo malo es que aún sigo aquí.
J<3B
No hay comentarios:
Publicar un comentario
La verdad es algo muy bonito.