El lugar es un campo infinito, árido, casi lunar, excepto por algún que otro matorral.
Discutimos.
Lo que te digo te hace enfadar. Ya sabes... Se te hinchan las venas, me gritas... Me dices que ha sido un error venir, me llamas enfermo y otras lindezas... Me duele. Pero me duele mas porque se que no eres Tú quien habla.
Te marchas... Te digo "espera" y te das la vuelta. Me gritas "qué mierdas quieres ahora?"
"Mátame", te digo.
"Mátame. Por favor... Terminemos ya, coge esa piedra -digo señalando un pedrusco del tamaño de un balón de baloncesto, macizo-. Acaba conmigo, por favor."
Vuelves a insultarme y haces ademán de irte, pero me pongo de rodillas. Lloro y suplico hasta que te das la vuelta. Me miras... Ya no hay odio en tus ojos.
"Tienes que hacerlo, por favor. Por lo que fuimos y por lo que debimos llegar a ser. Necesito descansar en paz."
"Lo se", me contestas. Y lloras Tú también.
Me tumbo y Tú coges la piedra. Te arrodillas junto a mi cabeza y alzas la roca.
Mientras bajas los brazos para asestarme el golpe de gracia siento como si en realidad fuera el beso mas dulce que me has dado nunca. Esa roca son tus labios y mientras se acercan a los míos, siento ese temblor, ese agradable desvanecimiento que siempre, desde el primero al último, me provocaron tus besos.
"Dios, cómo te amo!"
El pedrusco cae, cierro los ojos esperando el beso final.
DOMENICO MODUGNO - DIOS COMO TE AMO
Despierto y sigo vivo.
No estás.
Ni yo tampoco.
J<3B
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La verdad es algo muy bonito.