El Volumen IV quedó inconcluso. Este, si no hay demanda y mientras el cuerpo aguante será apócrifo. No tengo la calidad literaria de B. . Ni por asomo. Pero ahora que todo parece precipitarse hacia un final no podía dejar a estos personajes igual de colgados entre la vida y la muerte que lo estoy yo. Se merecen un final... Se merecen un final mejor que nosotros.
Ojalá sea capaz de dárselo.
Va por ellos. Por nosotros...
MISTERIOS y PESADILLAS
Volumen V: Después de las Cenizas.
"El sufrimiento purifica... "
El hombre se incorpora pesadamente en el destartalado sofá. La resaca le golpea con saña. Los oídos le pitan y siente que sus ojos están tan hinchados que en cualquier momento van a salirse de sus órbitas e irse dando botecicitos cual pelotas de ping pong.
Tiene la garganta seca y cortante, como si en lugar de alcohol lo que hubiera bebido la pasada noche fueran botellas de cristal trituradas.
Se lleva la mano al ceño y cierra los ojos. La oscuridad se llena de ruido blanco.
Han pasado ocho años...
Ocho malditos años, se lamenta para sus adentros. Alarga la mano y saca un pitillo de una caja de American Spirit. "Mierda..." Susurra. El zippo con el escudo de Queen grabado en uno de sus lados parece no funcionar. Vuelve a probar.
Al fin.
Da una calada ansiosa y larga. Aguanta la tos que le sobreviene. Esto le hace derramar una lágrima, pero consigue no toser. Vaya logro. Nota la flema en su garganta. Arranca la porquería con un sonido parecido a un rugido y escupe sin pensárselo dos veces a un lado del sofá. "Que le jodan a la asistenta... Total..."
Se echa hacia atrás y continua sorbiendo muerte de su cigarrillo.
Durante unos instantes se queda ensimismado mirando el techo. El blanco ha ido volviéndose mas y mas amarillento con el paso del tiempo, pero es la primera vez que se fija. Todo a su alrededor es una ruina: Ropa sucia tirada en cualquier lado, revistas, periódicos, hojas de papel a medio dibujar o a medio escribir, arrugadas y lanzadas como el esputo, sin importar el lugar donde iban a permanecer por tiempo indefinido.
Los cristales de la habitación están tan sucios que parecen opacos. Mirando a través de ellos se hace imposible saber en que momento del día se encuentra uno. Se diría que en un amanecer o un atardecer perpetuo.
De la pequeña cocina mejor ni hablemos. El CDC la hubiera puesto en cuarentena IPSO FACTO.
"Puta vida, Amor... Puta vida..." Susurra mientras sigue mirando el techo y fumando.
El hombre es un individuo corpulento, entrado en carnes, pero se nota que en otros tiempos gozó de una buena constitución. Su barba y su cabello están descuidados, mas sucios y largos de lo que deberían. El color blanco empieza a predominar sobre su castaño oscuro natural, como si el tiempo y las penas quisieran pasar por delante de la edad. Su cara rezuma grasa por los poros. Sus ojos, hinchados y tristes están surcados de venas. Evidentemente no duerme lo que debería.
Si lo viéseis tirado por la calle os cambiaríais de acera o le echaríais algunos céntimos para acallar vuestras conciencias.
Otra calada y el pitillo está finiquitado. El hombre, Jack, deja de mirar el techo y lo observa un momento. El alquitrán y la nicotina, entre otras muchas mierdas, crepitando como un preludio del infierno.
Jack cierra el puño con la colilla aún encendida dentro de su mano. Dolor. Pero poco. Aprieta con fuerza hasta que deja de doler, hasta que siente que se ha apagado por completo. Después lo lanza por ahí, con la misma despreocupación que parece formar parte de su actual ser.
"El infierno... El infierno ya está aquí... " Nadie le escucha, pero Jack sigue hablando. "Salvamos el mundo... Pero yo te perdí a ti... Y contigo se fue la mejor parte de mi..."
Una presión se adueña de su garganta, como la zarpa invisible de un demonio inmisericorde, que retuerce y retuerce. ¿O es acaso la mano de Dios?
Jack se comprime y lanza un alarido, como si de repente algo le estuviera hurgando aún mas adentro, como si algo se lo estuviera comiendo por dentro. Son la culpa y el dolor.
"¿¿¿¡¡¡Por qué!!!??? ¡¡¡HIJO DE PUTAAAAAAAAA-Ah-Ah-Ah-Aaaaaaargh!!!"
Se acurruca en el sofá adoptando una posición fetal.
Y llora.
Llora por lo perdido, pero sobretodo llora por seguir vivo.
Su barba se llena de lágrimas saladas como el agua del mar y por mucho que sorbe, no puede evitar que la mucosidad que desprende su nariz le impregne también el bigote, parte de la barba e incluso el sofá, convirtiendo la imagen en mucho mas patética si cabe.
En un gesto que no puede decir más de su actual estado de degradación, Jack se coge la parte baja de la camiseta, bastante sucia ya de por sí, y se limpia la cara con ella.
Al apartarla de su rostro repara en la raída mesita de madera que hay frente al sofá, cubierta de infinidad de cosas, en su mayoría deshechos. Pero hay algo que llama su atención por encima de la morralla.
Es un objeto que perteneció a B. Su amuleto. El disco azul con los tres círculos entrelazados.
El símbolo de Pesadilla.
"La interpretación que ofrecemos
considera siempre la mayor o menor dependencia de los deseos entre sí.
Pero no esta allí la confrontación con la angustia.
No hay superación de la angustia sino cuando el Otro se ha nombrado."
Jacques Lacan (1901-1981) Psiquiatra y psicoanalista.
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La verdad es algo muy bonito.